La mayoría de las empresas que hoy invierten en inteligencia artificial no tienen un problema de presupuesto: tienen un problema de retorno. Hay proyectos lanzados, licencias contratadas y expectativas creadas, pero el caso de negocio sigue sin demostrarse. Por eso el acompañamiento en proyectos de IA se ha convertido en el factor que más pesa en el resultado final: no el modelo elegido ni la plataforma, sino quién te ayuda a conectar la tecnología con un objetivo de negocio medible y a sostener esa conexión en el tiempo.
Lo interesante es que esta conclusión no sale de una campaña de marketing, sino de los datos que los propios fabricantes están poniendo sobre la mesa.
Qué dicen los datos sobre los proyectos de IA que fracasan
En un artículo publicado en el SAP News Center (news.sap.com), SAP recopila varias referencias que conviene leer con calma, al margen de la marca:
- RAND Corporation estima que el 80 % de las iniciativas de IA empresariales no llegan a entregar el valor de negocio esperado, el doble de la tasa de fracaso de un proyecto de TI convencional.
- S&P Global Market Intelligence detectó que el 42 % de las compañías abandonó la mayoría de sus iniciativas de IA en 2025, frente al 17 % del año anterior.
- El informe GenAI Divide del MIT apunta que la mayoría de organizaciones que invierten en IA generativa no ve retorno medible en su cuenta de resultados, y que contar con un socio externo con experiencia prácticamente duplica la tasa de éxito en los despliegues.
La lectura de fondo es la misma que llevamos años viendo sobre el terreno: la tecnología rara vez es el cuello de botella. Lo que separa un proyecto que transforma el negocio de uno que se apaga en silencio es la ejecución guiada: alguien que traduce una hoja de ruta de producto en un resultado concreto para la empresa.
Por qué el acompañamiento en proyectos de IA marca la diferencia
Cuando una pyme arranca con IA sin acompañamiento, suele repetirse el mismo patrón. Primero se elige la herramienta y después se busca el problema. Se hace una prueba piloto vistosa que entusiasma en una demo, pero que nadie sabe cómo integrar en el día a día. Y cuando llega el momento de escalar, aparecen las preguntas que debieron plantearse al principio: ¿de dónde salen los datos?, ¿quién los valida?, ¿quién responde si el sistema se equivoca?, ¿cuánto cuesta esto cuando lo usan cien personas y no cinco?
Un acompañamiento serio invierte el orden. Empieza por el proceso que duele —el cierre contable que se alarga, el albarán que se teclea tres veces, el presupuesto que tarda dos días en salir— y solo después decide si la IA es la respuesta. A veces lo es. Otras veces, lo que falta es un ERP bien configurado o una automatización sencilla con Power Automate. Decir eso también forma parte del trabajo de un buen socio tecnológico.
Los datos primero, la IA después
No hay IA que rinda sobre datos desordenados. Si la información de clientes, stock o costes vive repartida entre el ERP, cinco hojas de cálculo y el correo de una persona concreta, cualquier modelo dará respuestas pobres o directamente incorrectas. Por eso, en Tisa, el trabajo de IA empieza casi siempre por el mismo sitio: identificar qué conjuntos de datos son realmente relevantes, ordenarlos y establecer protocolos de gobernanza de datos alineados con la normativa aplicable. Es la parte menos vistosa del proyecto y la que más determina el resultado.
Un caso de uso medible, no un escaparate
La segunda pieza es elegir bien la primera batalla. Un caso de uso de IA debe poder responderse con un número: cuántas horas se ahorran al mes, cuántos errores se evitan, cuántos días se reduce un ciclo. Si no hay métrica, no hay proyecto, hay demostración. Trabajar con un prototipo acotado permite validar la idea y reducir el riesgo antes de comprometer inversión a gran escala.
El ERP como base: por qué Business Central cambia la ecuación
Aquí es donde conviene aterrizar el discurso. Para una pyme o una mediana empresa, el lugar natural donde empieza a tener sentido la IA no es un laboratorio aparte: es el sistema donde ya viven las operaciones. Microsoft Dynamics 365 Business Central cubre finanzas, compras, inventario, ventas, fabricación, proyectos y servicios en un único sistema; es decir, concentra exactamente los datos que la IA necesita para ser útil.
Sobre esa base, el ecosistema Microsoft añade capas que encajan sin integraciones forzadas: Power BI para los cuadros de mando, Power Automate para automatizar procesos administrativos y Copilot como asistencia integrada en las herramientas del día a día.
El mensaje para un responsable de empresa es sencillo: cada mejora en el ERP —datos más limpios, procesos más consistentes, menos tareas manuales— es también una inversión en la capacidad futura de aplicar IA con sentido. No son dos proyectos distintos; son dos fases del mismo camino.
Transformación continua, no un proyecto con fecha de fin
Otra idea que el artículo de SAP subraya y que compartimos: la transformación no es un hito, es un recorrido. Un ERP implantado hace diez años y nunca revisado acaba frenando al negocio igual que una IA piloto que nadie mantiene. El valor aparece cuando hay alguien que revisa periódicamente qué funciona, qué sobra y qué nuevas posibilidades merecen la pena.
Ese es el tipo de relación que mantenemos en Tisa desde 1987: partner Microsoft e ISV, con verticales propias sobre Business Central para hostelería, retail y TPV, distribución, centros deportivos y gestión de flotas, y experiencia en sectores como construcción, industria alimentaria o comercio. Puedes ver ejemplos en nuestros casos de éxito.
Por dónde empezar
Si estás valorando un proyecto de IA, tres preguntas antes de firmar nada:
- ¿Qué proceso concreto quiero mejorar y cómo mediré el resultado?
- ¿Están mis datos en condiciones de sostener ese caso de uso?
- ¿Tengo a alguien que me acompañe más allá de la puesta en marcha?
Si alguna respuesta no está clara, hablemos. En Tisa ofrecemos una valoración sin compromiso para analizar tu situación y decirte con honestidad si la IA es tu siguiente paso o si antes conviene ordenar la casa. Escríbenos a info@grupotisa.com o llámanos al (+34) 971 305 885.
Porque el acompañamiento en proyectos de IA no es un extra del contrato: es la parte que decide si la inversión se convierte en resultados.
Fuente de referencia: SAP News Center, «AI and Transformation Guidance for Every Customer» (noviembre de 2026).